Mala vuelta

Vuelvo de mis vacaciones del blog (las reales acabaron hace unos días) y se acabó también la pretemporada. Terminó con el partido que disputaron ayer nuestro club y el Sevilla con la Supercopa como premio. Para aquellos que aun no sepan el resultado, el escandaloso resultado, hablamos de un 3-5, en un partido que dejó al descubierto nuestras miserias.
Empiezo diciendo que puedo entender que perdamos el título contra el Sevilla, un conjunto que se merece todo el respeto que se ha ganado en los últimos dos años especialmente. Puede venir a tu campo y ganarte porque tienen calidad para ello. Pero de ese punto a lo visto ayer hay un abismo más tenebroso de lo que nos gustaría. Para empezar, sin saber las circunstancias del encuentro, el rival y otras consideraciones, que le metan al Real Madrid cinco goles en su campo, ya de por sí es un gran fracaso. Pero aun hay más, sólo hace falta analizar vagamente el encuentro.
Schuster, el que vino a ser el Mesías del fútbol bonito y bien jugado, de momento juega con los viejos conocidos. Y no me refiero a Raúl, me refiero a viejos fantasmas de nuestro juego. Da igual quien haya estado en el banquillo, nuestra falta de movilidad, la incapacidad para jugar rápido el balón, se repite. Da igual a quien se fiche, da igual que tipo de táctica se utilice, los balones en los pies del Madrid sigue pareciendo que pesan más, parece imposible que los hombres de arriba reciban un balón al hueco, sin estar de espaldas presionados por dos contrarios. Y ya no están Ronaldo, Beckham o Figo, ni siquiera Roberto Carlos o Helguera. De la vieja guardia tan sólo Raúl permanece y no es tan culpable de todo aunque no esté en su mejor momento.
El partido es fácil de resumir, el Sevilla jugó cuando quiso y como quiso con nosotros. Con una disposición táctica coherente (algo que no podemos decir de Schuster), preparado para jugar contra el rival que le tocaba. Con los toques de balón, las internadas por bandas y la consistencia defensiva le bastó para llevar el control del balón cuando tocaba, marcar cuando hacía falta y dejar el balón al rival cuando no le interesaba, porque el control del juego siempre lo tuvo. El Sevilla es un gran ejemplo de jugar bien, aparte de gran ejemplo para otros ámbitos de un club deportivo, no juega bonito siempre, sólo cuando el juego lo requiere, cuando debe jugar “a lo Capello” lo hace mejor que lo hizo el italiano en nuestro club. Y eso que ayer no fue su mejor partido, porque encajar tres goles para este Sevilla no es jugar bien.
Si entrara uno por uno en los jugadores habría depresión general, así que me centro en lo que, a mi entender, fue aun más preocupante, la línea defensiva. No imagino un Madrid tan desesperadamente frágil en defensa. Cualquier balón, y cuando digo cualquiera es cualquiera, es una ocasión clara de gol. Si no es por la falta de colocación de los centrales es por un error infantil del central caro. Si no son los laterales, desbordados a la mínima zancada, aunque sea Duda, un jugador que no prima por su velocidad. Increíble que Ramos se viera desbordado físicamente, por no hablar de Torres, más lento imposible. Hasta Casillas transmitió inseguridad manifiesta. Tan frágil fue que el Sevilla llegando seis veces metió cinco goles.
Y no me apetece hablar de si debe jugar Guti HAZ, si debe jugar Raúl, si Drenthe, que huele a todo menos a crack, vino para ser lateral, interior o extremo izquierdo o para jugar de medio centro o media punta, si Diarra sigue siendo Diarra. Hubiera jugado ayer quien hubiera jugado, el resultado hubiera sido el mismo. Y ese es el mayor problema.
Mala vuelta de vacaciones.
Saludos.
Fotografía de Reuters
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