17 septiembre 2007

Ni tanto ni tan poco

El fútbol no entiende de memoria. Por eso existe el negro y existe el blanco. El todo o la nada. Una filosofía seguida a rajatabla por la animadora de las aficiones, la prensa deportiva. Su alimento son estos extremos. De una semana a otra un mismo equipo pasa de Dios a diablo a una velocidad de vértigo.

Y es nuestra responsabilidad no caer en la tentación de este juego de subidas y bajadas, nosotros, los aficionados, los que no debemos dejarnos llevar por la euforia ni por el pesimismo. Y en el poco tiempo que llevamos de temporada ya podemos decir que hemos estado en los dos estados de ánimo. Hemos estado o nos han hecho estar. En pretemporada, partidos sin importancia, éramos los peores. El pesimismo se apoderó de la prensa y por tanto de los aficionados. Después de unos meses donde se reclamaba jugar un estilo de fútbol por decreto, donde se impuso un entrenador, resultaba que por unos partidos amistosos ya no valía. La memoria volvía a desaparecer. Los jugadores eran como mínimo cojos. La Supercopa alimentó el pesimismo, al perder los dos partidos contra un equipo tan regular como potente llamado Sevilla.

Así se llegó el principio de Liga, con la moral por los suelos. De repente se pasó al otro extremo, un buen partido ante un rival especial y las portadas se volcaron al otro extremo. Ahora los cojos eran de otro planeta. Ahora todo era felicidad. Ya no éramos malos, ahora ya éramos buenos. Una postura que se acentúo con una brillante victoria en campo ajeno. De repente jugábamos con Di Stefano y no nos habíamos enterado. Las alegrías se levantaron y se convirtieron en una euforia desatada. Una euforia engañosa que hacía ocultar los fallos como antes el pesimismo tapaba los aciertos. Una euforia que nos equivocó al pensar que todo estaba hecho, como era equivocado el pesimismo de antes. Así son los extremos, nos engañan y nos no dejan ver la realidad.

Eso es el éxito, saber contener la euforia y el pesimismo, saber analizar los fallos en los buenos momentos y los aciertos en los malos, ver una realidad. La prensa no lo hará, no es su cometido, los aficionados deberíamos y el club es quien tiene la responsabilidad. Disfrutemos si vienen los buenos momentos. No lancemos las campanas al vuelo, ni las enterremos, porque no sólo existe el negro y el blanco, existe el gris, siempre habrá un matiz. Ni tanto ni tan poco.

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04 agosto 2007

Me voy de vacaciones


Ayer nuestro equipo disputó su segundo partido serio de la pretemporada. Todos sabréis que el Madrid se impuso por 2-5 al equipo ruso del Lokomotiv de Moscú. Los rusos tenían que perder debido a su horrenda equipación. El partido constó de dos partes mejor diferenciadas que nunca, una primera muy mala del Madrid y una segunda más aceptable. No me voy a centrar en este partido porque mi propósito hoy es despedirme por unos días, es hora de vacaciones y por tanto, este blog parará durante unos días.

Cierro de esta manera el curso 2006/2007 donde mi blog ha sido más silencio que otra cosa, a veces por falta de ganas, tiempo o inspiración y otras por una apuesta con final dulce. Pude al fin contar algo que llegué a pensar que nunca os contaría, un título que me dejó momentos inolvidables en mi retina, un final intenso que nunca olvidaré y que me hizo darme cuenta de que mi corazón está preparado para emociones fuertes.

Ha sido un año convulso, con un equipo en permanente crítica, tanto sus jugadores como el resto de estamentos que configuran el club. Por momentos ha sido todo un sacrificio ser madridista y en otros, ha sido un privilegio. Y eso se ha reflejado también en esta bitácora, inconscientemente, donde ha habido post con muchas ganas y post desalentadores.

Si miramos desde que conseguimos el título, mis obsesiones se han centrado en una política de planificación deportiva que considero desacertada en lo que los detalles nos demuestran. Seguramente motivado en unas convicciones arraigadas en mí, que hacen que piense en todo como si lo tuviera que hacer yo y es posible que ciertas cosas no las hubiera hecho o al menos de manera diferente. Por ejemplo, el poder que ha tomado la prensa con esta directiva. La prensa suele ser más enemiga que colega, pues mira por sus propios intereses. Les gusta mandar y cuando no lo hacen, destruyen, vomitan sobre quien les cierra el paso sin importarles lo mejor para el club, ellos trabajan para otro club, el suyo. Por eso había más críticas contra Florentino que las hay contra Calderón, por eso fueron a por Capello, el que les cerró la vista para poder ganar la Liga y por eso, cada vez que leo, escucho o veo prensa intento ponerle el filtro de lo que son.

Y aunque nunca me he “llevado” bien con ellos, en los últimos días reconozco que mi enfado ha sido aun más mayúsculo. Lo habréis podido comprobar en especial en dos pots, el de Kaká y los Bricofichajes. Y es que este verano se ha llevado al límite la tendencia que se ha tomado, no importa la información verdadera, lo que importa es ser el primero en decirlo y que mejor que ser el primero que decirlo antes de que suceda. En vez de contarnos que pasa, nos cuentan que creen que puede pasar. Esta actitud que desanima a toda una afición es secundada por la directiva, que entra en el juego y se aprovecha de ello para vender el producto aun no comprado, haciendo, junto a su falta de talento, que el producto se revalorice y alcance cotas demasiado altas.

En fin, yo de momento me voy de vacaciones. Pero volveré.

Un saludo.

Fotografía de realmadrid.com

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