Ni tanto ni tan poco
Y es nuestra responsabilidad no caer en la tentación de este juego de subidas y bajadas, nosotros, los aficionados, los que no debemos dejarnos llevar por la euforia ni por el pesimismo. Y en el poco tiempo que llevamos de temporada ya podemos decir que hemos estado en los dos estados de ánimo. Hemos estado o nos han hecho estar. En pretemporada, partidos sin importancia, éramos los peores. El pesimismo se apoderó de la prensa y por tanto de los aficionados. Después de unos meses donde se reclamaba jugar un estilo de fútbol por decreto, donde se impuso un entrenador, resultaba que por unos partidos amistosos ya no valía. La memoria volvía a desaparecer. Los jugadores eran como mínimo cojos. La Supercopa alimentó el pesimismo, al perder los dos partidos contra un equipo tan regular como potente llamado Sevilla.
Así se llegó el principio de Liga, con la moral por los suelos. De repente se pasó al otro extremo, un buen partido ante un rival especial y las portadas se volcaron al otro extremo. Ahora los cojos eran de otro planeta. Ahora todo era felicidad. Ya no éramos malos, ahora ya éramos buenos. Una postura que se acentúo con una brillante victoria en campo ajeno. De repente jugábamos con Di Stefano y no nos habíamos enterado. Las alegrías se levantaron y se convirtieron en una euforia desatada. Una euforia engañosa que hacía ocultar los fallos como antes el pesimismo tapaba los aciertos. Una euforia que nos equivocó al pensar que todo estaba hecho, como era equivocado el pesimismo de antes. Así son los extremos, nos engañan y nos no dejan ver la realidad.
Eso es el éxito, saber contener la euforia y el pesimismo, saber analizar los fallos en los buenos momentos y los aciertos en los malos, ver una realidad. La prensa no lo hará, no es su cometido, los aficionados deberíamos y el club es quien tiene la responsabilidad. Disfrutemos si vienen los buenos momentos. No lancemos las campanas al vuelo, ni las enterremos, porque no sólo existe el negro y el blanco, existe el gris, siempre habrá un matiz. Ni tanto ni tan poco.
Visitantes


