Real Madrid 4 Mallorca 3: Nos llevamos el trozo más grande

Del pastel de goles que nos ofrecieron ayer Madrid y Mallorca a los que nos sentamos en los asientos del Santiago Bernabéu. Un partido señor, un partidazo que tuvo todo lo que debe tener un partido de fútbol, tuvo emoción, goles, jugadas polémicas, buen juego, buen ambiente y grandes jugadores.
El Real Madrid continua invicto en su campo en lo que llevamos de Liga aunque el Mallorca se lo pusiera realmente difícil. Sin duda, este partido hacía recordar al partido de hace ya unos meses donde el Madrid de Capello se proclamaba campeón. Y he dicho bien, ese Madrid no es este Madrid. Por muchas cosas, este Madrid tiene conceptos totalmente diferentes a los de la etapa anterior, por mucho que se quieran establecer parentescos. No quiere decir que este Madrid siempre juegue bien, está claro que ha tenido partidos mejores y peores, pero la intención, como se dice tras un mal regalo, es lo que cuenta. Sin embargo, no podemos decir que todo lo “capellista” haya desaparecido, este equipo ha hecho virtud el saber quedarse con lo mejor de la anterior etapa, esa actitud de permanente remontada que nos hizo alzarnos con la trigésima Liga. Esa actitud, ese hambre, ese no bajar los brazos, es fruto del italiano y ahora se ha trasladado al Madrid del alemán. Esa actitud que unida a la vocación más ofensiva hace que el Madrid sea un equipo que vea puerta con facilidad. También es un equipo, por el contrario, que sufre en defensa. Pero eso es también el Madrid.
Y esta vez más que sufrir lo que hizo fue fallar, en concreto dos fallos gordos que permitieron dos goles del rival, algo que hay que limar. Marcelo fue el primer culpable, sin embargo el brasileño también dio un gol, subo bien al ataque y cada día, un poquito más, se va asentando. Y es que el Madrid en general se va asentando. Ya comenté y alguno de vosotros volvió a comentarlo, que este sistema, esta alineación es la que de momento más regularidad está dando. Heinze y Cannavaro de centrales dan efectividad. Algo bueno tienen, despejan el balón, algo muy útil y con el que se hubiera evitado el tercer gol. No pasa nada por dar un balonazo y enviar el balón a la plaza de Lima, no se trata de tocar y tocar en defensa, para eso ya está el área rival.
Y en el área rival aparecen tres nombres, los tres goleadores de la tarde. Empecemos por Don Ruud, amo y señor del área, que de nuevo tuvo la oportunidad y de nuevo marcó, tras una excelente asistencia de Raúl. Este dúo se da goles como churros, se empiezan a conocer cada día mejor y uno maximiza al otro. Pero Raúl también mojó, empujó a gol otro jugadón de Robinho, un brasileño que comienza a espabilar. Esta vez dos goles y una asistencia. El primer gol, una jugada suya, que también termina él. El segundo en posición de fuera de juego, pero no pitado. Esta vez nos favorecieron y es que al final te dan y te quitan. Robinho suma y sigue, cuando más madura mejor juega y cada vez es más maduro. Puede que le viniera bien el año de Capello, se hizo más “europeo”, ahora entiende e interpreta mejor el juego y tiene la libertad y la creatividad necesaria para ser el desborde del equipo.
Como anécdota negativa, Gago sigue sin hacerse completamente con el Bernabéu, no llega a cuajar como se espera, por las condiciones que se le intuyen, debería hacerse más con el partido y el equipo. Le falta un poco, quizás, de esa madurez que le empezamos a atribuir a Robinho. Por cierto, bien Sneijder, aunque aun no hace olvidar a Guti.
En definitiva buen partido el que vimos, con todos los ingredientes. Y lo más importante, no hubo bostezos, hubo fútbol.
Saludos.
Fotografía de realmadrid.com
Etiquetas: liga, mallorca, raul, robinho, van nistelrooy
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